Paula (35) se enfrenta al duelo por la muerte de su padre, que falleció a causa del agua contaminada de una zona industrial. El miedo a que su hija Alba corra el mismo peligro la lleva a obsesionarse con los contenedores de agua, a tener pesadillas y a seguir un misterioso ritual. Además, un jardín marchito, un perro callejero y una flor negra crean una extraña atmósfera para superar el duelo en la zona de sacrificio.



